Introducción

El diagnóstico mediante las imágenes generadas con ultrasonidos se ha convertido en parte integral de la exploración de la mujer, este recurso se utiliza en el área de la reproducción asistida, en el examen de la pelvis femenina, en la exploración de la glándula mamaria, y como un procedimiento indispensable en la evaluación del embarazo.

En la gestante, constituido en una parte fundamental de su evaluación integral, puede ser aplicado desde etapas muy tempranas del desarrollo intrauterino hasta el momento del parto. La información obtenida a través de esta tecnología en cualquiera de sus variantes, permite conocer la vitalidad del conceptus, su patrón de crecimiento, su integridad anatómica y funcional. Por otra parte, constituye una herramienta de gran valor en el cribado de malformaciones congénitas, el diagnóstico de patologías propias de la gestación, enfermedades fetales, y coadyuva en la ejecución de procedimientos diagnósticos y terapéuticos intrauterinos. Finalmente la tecnología Doppler ha permitido investigar muchos de los aspectos fisiológicos y fisiopatológicos que nos estaban vedados en razón de requerir de experimentos invasores de elevado riesgo para la integridad del producto.

En la generalización del procedimiento ha contribuido una prolífica literatura médica que da fe de la gran utilidad del mismo, lo que unido a su comprobada inocuidad, lo ha llevado al sitial de considerarlo como una exploración rutinaria del binomio madre-feto. La resultante derivada de esta realidad es la indispensable formación de recursos humanos lo suficientemente capacitados, que la practiquen con el fin de alcanzar su máximo rendimiento, pues de otra manera, la misma estaría siendo utilizada por médicos con poco entrenamiento y conocimientos, generando una situación que puede conducir a graves errores diagnósticos, o a la omisión de anomalías o enfermedades fetales contribuyendo a lo que se denomina iatroepidemia por abuso y mal uso de la tecnología.

Como quiera que las instituciones de salud pública dedicadas a la capacitación y entrenamiento en el área de la Obstetricia y Ginecología no cuentan con los medios suficientes para impartir el tipo de docencia que esta tecnología exige, resulta necesario recurrir al potencial privado capaz de cubrir esta necesidad. En consecuencia resulta indispensable, en aras de garantizarle al paciente una atención médica idónea y mantener el progreso de la ciencia y en especial de la medicina perinatal, implantar cursos orientados a la capacitación del personal encargado del cuidado médico de las pacientes embarazadas.